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SEÑAS DE IDENTIDAD. 1.1. CARÁCTER PROPIO

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

INTRODUCCIÓN

La Compañía de María, fiel a sus orígenes, pone al servicio de la sociedad el patrimonio educativo acumulado a través de más de 400 años de existencia.

La intuición educativa de Juana de Lestonnac se ha ido concretando, desde 1607, a lo largo de la historia. La Compañía de María, basándose en unos símbolos y en unos dinamismos, de gran calado humanístico, ha ido adecuando y actualizando su trabajo educativo y pedagógico. Así hoy, en nuestros centros:

  • Se hace una propuesta educativa propia, al servicio del crecimiento integral de la persona en todas sus potencialidades, facultades, capacidades… desde una concepción cristiana de la persona, de la vida, del mundo y con una actitud de compromiso activo en la transformación de la sociedad desde los valores del evangelio.
  • Se entiende la diversidad como un valor, desde una escuela inclusiva, donde se admite que el ser diferente, la heterogeneidad en sí misma, la diversidad, nos enriquece. La diversidad nos configura en un mundo plural.
  • Se concibe la educación como una tarea conjunta y compartida por las diversas personas que participan en ella, es decir, por toda la Comunidad Educativa. La complementariedad y corresponsabilidad nos dinamizan. La acción educativa de la Compañía de María se sustenta en un tejido de relaciones interpersonales, estructurados en torno a un proyecto común. Un conjunto de personas que aúnan profesionalidad y vocación, confianza mutua y flexibilidad, coherencia y gratuidad, responsabilidad y libertad. Formamos comunidad de aprendizaje.

¿QUIÉNES SOMOS?

Algo de Historia

La Compañía de María N. S., fue el primer instituto religioso dedicado a la educación de la mujer, fundado en Burdeos en 1607 por Juana de Lestonnac (1556–1640), sobrina del humanista francés Miguel de Montaigne.
La intuición educativa de Juana de Lestonnac se ha ido concretando a lo largo de la historia de formas distintas. Su principal objetivo se encamina, desde el origen, hacia la transformación de la sociedad. La Compañía de María quiere realizar un servicio de interés público, abrirse a un diálogo con otras instancias sociales y colaborar en el proceso que ha de conducir a nuestra sociedad a encontrar su propia identidad.

Con Carácter propio

Los rasgos básicos que nos configuran son:

  1. Cosmovisión cristiana de la persona y de la vida.

El carácter cristiano de nuestros centros inspira los diversos principios en los que se fundamenta nuestro perfil educativo.

Como escuela cristiana, apostamos por una educación integral de la persona, abierta a la dimensión trascendente de la vida y comprometida en la tarea de transformación del mundo desde los valores del Evangelio.

Nuestra opción por un humanismo cristiano supone un universo ético que impulsa a hacer camino con otros desde horizontes diversos.

María, mujer nueva, unificada, novedad radical, da nombre propio e identidad al proyecto Compañía de María. En su persona, este proyecto encuentra nuestro referente fundamental.

  1. Tender la mano y educar para el futuro en un mundo plural.

Hoy, después de cuatro siglos de historia, como Compañía de María seguimos apostando por el crecimiento integral de cada persona y su compromiso en la transformación de la realidad, mediante el acto plenamente humano y humanizador que es educar.

Seguimos tendiendo nuestras manos para colaborar en la misión creativa y creadora de Dios, ofertando una educación humanista en un mundo plural.

En los diferentes contextos queremos educar personas comprometidas y solidarias, especialmente con los más débiles.

Desde una visión realista del mundo
Más que una metodología educativa, la pedagogía de Juana de Lestonnac es un espíritu en continua búsqueda. Sabe muy bien que los métodos necesitan renovarse y enriquecerse con  nuevos saberes para responder a “tiempos y lugares”. Por ello nuestros colegios están abiertos a la innovación e investigación, introduciendo en nuestras aulas las tendencias pedagógicas más actuales.

Desde la Calidad de la educación
Juana de Lestonnac está convencida de que la educación tiene que tener calidad. La idea es “que se haga cada vez mejor”.
Queremos que nuestros centros sean dinámicos, con facilidad para evolucionar, preparados para un proceso de renovación constante… Por ello, reflexionan sobre sus prácticas,  se evalúan y fomentan planes de mejora. La Compañía de María es una organización que aprende.

Desde la diversidad
La Compañía de María garantiza una propuesta ajustada a las necesidades de cada alumno y potencia el desarrollo personal en su ámbito de referencia.

Pretendemos abrir al educando al conocimiento y comprensión del mundo a partir de su implicación en las realidades más próximas.

  1. La comunidad educativa

La educación es una tarea conjunta y compartida por las diversas personas que participan en ella, es decir, por toda la Comunidad Educativa. Comunidad entendida desde la acogida, el diálogo, la participación y el trabajo en equipo, donde todos y cada uno de sus miembros tienen su lugar y una aportación que hacer. En este sentido, desde el Centro se impulsa la participación, la cooperación y la corresponsabilidad de todos sus miembros.

Educación integral e integradora
Para Juana de Lestonnac, la educación debe ser integradora; no es una función que se realice mediante acciones aisladas o desconectadas, sino una misión que se lleva a cabo en un proceso continuado desde una visión trascendente de la persona y del mundo, que propone como modelo a Jesús.

Educación fruto de la experiencia. Novedad y apertura
Juana de Lestonnac es sensible a una educación basada en la experiencia propia y abierta a la experiencia ajena. Fomenta las potencialidades de cada uno en todas sus competencias personales. El deseo de aprender fue una constante en su vida. Educador y educando se hacen mutuamente, se abren juntos a la novedad de la vida y crecen desde la interrelación.

Educación basada en la relación familia-escuela
Nuestra escuela toma conciencia del papel que tiene a la hora de establecer cauces de comunicación y colaboración con las familias.  Cauces que potencian la corresponsabilidad y participación. El centro así asume su papel de colaborador en la  transformación social.

  1. La educación como proceso de crecimiento

El centro de todo el dinamismo educativo de nuestro proyecto es la persona. Una persona que es única e irrepetible. Una persona en constante evolución y crecimiento.

Somos conscientes de que la escuela tiene un papel relevante en la construcción de la identidad del alumnado. Por eso la Compañía de María potencia una educación que ayude a crecer en todo lo que cada persona es.

En consecuencia, nuestra tarea educativa debe tender a conseguir una adecuada atención personalizada y competencial, que potencie el desarrollo de la interioridad (ser), de las capacidades (saber), habilidades (saber hacer)  y motivaciones (querer hacer) de cada alumno, y estimule la formación de un pensamiento reflexivo, crítico, abierto y creativo, que le lleve a adquirir una verdadera libertad y a comprometerse en la transformación de la realidad.

En nuestro modo de proceder:

    • Facilitamos que el alumno sea el principal protagonista de su proceso de aprendizaje. Motivamos y consideramos con ellos sus intereses. Partimos de sus experiencias y anteponemos el desarrollo de procedimientos de aprendizaje sobre la acumulación de contenidos.
    • Trabajamos estrategias favorecedoras de pensamiento divergente. Manejamos recursos diversos para acceder a la información y al conocimiento; impulsamos la creación de criterios propios y estimulamos la expresión y comunicación personal.
    • Desarrollamos la inteligencia emocional, trabajamos los sentimientos desde un clima de proximidad y afecto.
    • Cultivamos la dimensión espiritual del alumnado. Ofrecemos valores para poder dar sentido a la vida.

La Compañía de María un Proyecto de Educación

El proyecto educativo de la Compañía de María, orientado a la formación integral de la persona, fue el resultado armónico de las ricas experiencias personales de la fundadora, unidas a los principios de Montaigne junto con la influencia de la doctrina calvinista y el método pedagógico de la “Ratio Studiorum” de los jesuitas. 

Nuestra pedagogía:

Los centros de la Compañía de María, en colaboración con las familias y la sociedad, hacen una propuesta educativa basada en las siguientes líneas de actuación:

“Relación que acompaña, integra y hace crecer”

En nuestros centros:

a

Acogemos la diversidad y respondemos a cada persona en su originalidad
a

Favorecemos la comunicación y el diálogo.

a

Potenciamos la autoestima, el crecimiento de los positivo y la integración en el grupo.

a

Posibilitamos a cada persona dar sentido a su vida a través del encuentro consigo misma, con los otros y con el Dios de Jesucristo.

a

Hacemos del educador testigo comprometido y compañero del crecimiento personal del alumnado.

a

Creamos marcos de referencia desde los que orientar el comportamiento en responsabilidad y respeto.

a

Ayudamos a crear convicciones desde las que la persona actúe en el respeto a los demás.

“Educar en la vida y para la vida”

Nuestra acción educativa se desarrolla:

En el propio contexto, diseñando a partir de sus análisis.

A través de una metodología de acción-reflexión-mejora en la que teoría y práctica se armonizan.

Con una enseñanza de calidad para todos que favorezca la igualdad de oportunidades.

De manera que se disfrute aprendiendo.

Para que cada alumno desarrolle sus capacidades y se sitúe activamente en la vida.

En el compromiso solidario para la transformación de las estructuras injustas.

“Educar en comunidad desde un proyecto común”

A través de:

a

 

Una escuela “comunicativa” que da cauce a las iniciativas e inquietudes de sus miembros donde todos se sienten implicados desde la complementariedad, la corresponsabilidad y el trabajo en equipo.

a

La coherencia entre los principios y valores del proyecto y la vida de la comunidad.

a

Una organización flexible que se adapte continuamente a la novedad.

a

La formación permanente de todos sus miembros en la pedagogía que sustenta el proyecto.

a

La evaluación continua y conjunta de todo el proceso educativo.

“Formación de cabezas bien hechas más que bien llenas”

Nuestros colegios quieren ser y actuar como una Comunidad Educativa en la que los diversos miembros asumen responsablemente la formación integral de la persona y  a su vez permite al alumnado:

a

Ser sujeto de su propia educación.

a

Ser capaz de recorrer los caminos del saber de forma autónoma.

a

Aprender a aprender en cada nuevo contexto.

a

Hacer de la resolución de conflictos motivo de nuevos aprendizajes, y del comportamiento, el reflejo del desarrollo personal y cultural.

a

Construir una visión global de los hechos y hacerlos suyos con sentido crítico.

La educación, entendida de esta forma, requiere apertura y contextualización, espíritu universal y adaptación, conciencia de lo presente y lo inacabado, inculturación e interculturalidad. Nos lleva a vivir un proyecto abierto y atento a la llamada de nuestro mundo y a dar respuesta educativa desde la dialéctica de escuchar y responder de manera continua.

Entrar en contacto con la realidad, experimentar sus posibilidades y límites, analizar las situaciones, impulsar la creatividad, son riqueza y riesgo al mismo tiempo. En el Proyecto Compañía de María, cada persona ha de sentirse llamada a salir de sí y a donarse en esta tarea.

Ser educador, educadora, Compañía de María es algo que va más allá de una función o una tarea. Es, en definitiva, un modo de acoger y transmitir la vida.

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