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  La Compañía de María. Un proyecto de educación
 


 
 
La persona, fin de la educación
 
 
 
 
 
 
Acompañamiento
 
 
 
 
 
Contextualización
 
 
 
 
 
 
Llamada y respuesta

 

 

   DINAMISMOS: Persona

55 El centro emisor y receptor de todo el dinamismo educativo del proyecto Compañía de María es la persona. Una persona que es única e irrepetible, original en su singularidad, con identidad y nombre propios, hija de Dios y llamada a vivir como hermana entre los hombres. Criatura con un destino de plenitud que, lejos de recortarle posibilidades, la abre hacia horizontes insospechados. Una persona situada en la realidad y que, en ella, desde la libertad, va haciéndose solidaria en su proceso personalizador. Proceso que tratará de integrar todas las dimensiones.

56 Entrar en relación con ella, quererla, conocerla, acompañarla, ser testigo de su proceso de crecimiento, devolverle su verdad, establecer una interacción positiva, son algunos de los irrenunciables de esta educación personalizada y personalizadora. (Reglas de 1638: RR. M. Primera, 10, RR. M. de Novicias, 35¡ Fórmula Escuelas, 111, 62)    

57 La persona, cada persona, en cada tiempo y lugar, es espacio de novedad que recrea, constantemente, nuestro servicio educativo. Esto requiere apertura y contextualización, espíritu universal y adaptación, conciencia de lo presente y lo inacabado, inculturación e interculturalidad. Nos lleva a crear un proyecto abierto y atento a la llamada del otro/a, que da respuesta educativa desde la dialéctica de escuchar y responder de manera continua.

58 Entrar en contacto con la realidad, experimentar sus posibilidades y límites, analizar las situaciones, impulsar la creatividad, son riqueza y riesgo al mismo tiempo. El educador/a Compañía de María ha de sentirse llamado/a a salir de sí y a donarse en esa tarea ("Personas que se sienten llamadas a esta nueva empresa" Abregé, IV, 1)