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  La Compañía de María. Un proyecto de educación
 



La educación como proceso de crecimiento
 
 
 
Imagen de Sta. Juana con la llama encendida en su mano, evoca esta experiencia
 
 

   LOS SÍMBOLOS. Mantener la llama

33 Tiempo de adolescencia y de juventud. Una voz que se deja oír más allá de la voz propia, no dejes apagar la llama que yo he encendido en tu corazón. "Exhortación y profecía", dirá la Historia de la Orden.

34 Misterio y acogida a la realidad personal que se escapa al control propio,- apertura a un proceso que comienza en lo recóndito de cada vida y que el educador/a acompaña y ayuda a crecer entre la sorpresa y la admiración.

35 Un padre, Ricardo de Lestonnac, el tío Miguel, serán los primeros eslabones de una tradición de educadores que alimentarán el pequeño pabilo de la llama. La luz y el fuego seguirán presentes y ocultos a lo largo de la vida por caminos aparentemente discontinuos, azotados por el viento de la dificultad, perdidos en la noche.

36 Juana de Lestonnac recuerda, hace memoria, relee su historia. En lo oculto ha mantenido la llama. Había sido definitivo descubrirla en la adolescencia, cuando todavía nada era definitivo en su vida.

37 La llama salta ahora desde el corazón a sus manos adultas, manos cálidas de educadora. Ella ayudará a descubrir y alentar otras llamas, otros sueños para la felicidad de cada persona y el bien de la sociedad.

 

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